f[c]ocos

Comentarios de 140 palabras tras la fotografia.
Casi siempre los sabados y a veces otros dias
ALEXSEY DRUGINYN |RIA NOVOSTI 
Una puerta sin suturar
Dorada la puerta y dorados los detalles del uniforme de sus guardianes. Roja la alfombra. Negros los trajes, salvo el de una señora azulada que no prestó atención al protocolo del acto. Y cuando creía que la puerta comenzaba a abrirse, alguien apretó el botón de Rewind. Entonces los jóvenes pisaron el suelo al mismo tiempo con sus botas de negro virginal —o de betún infalible— y apretaron los dedos bajo el guante para asir el pomo dorado y cerrarla. “Anda, que si te cierran la puerta, Vladimir”, pudo bromear alguno de sus colaboradores más atrevidos en el almuerzo posterior.  Putin, el presidente aficionado a enseñar músculo, la habría abierto en un gesto de supremacía vigorosa. Pero no se fía. Mientras flexiona la rodilla izquierda, apunta de reojo con la mirada al portón simétrico que se agrieta. ¿Quién lo suturará?

ALEXSEY DRUGINYN |RIA NOVOSTI 

Una puerta sin suturar

Dorada la puerta y dorados los detalles del uniforme de sus guardianes. Roja la alfombra. Negros los trajes, salvo el de una señora azulada que no prestó atención al protocolo del acto. Y cuando creía que la puerta comenzaba a abrirse, alguien apretó el botón de Rewind. Entonces los jóvenes pisaron el suelo al mismo tiempo con sus botas de negro virginal o de betún infalible y apretaron los dedos bajo el guante para asir el pomo dorado y cerrarla. “Anda, que si te cierran la puerta, Vladimir”, pudo bromear alguno de sus colaboradores más atrevidos en el almuerzo posterior.  Putin, el presidente aficionado a enseñar músculo, la habría abierto en un gesto de supremacía vigorosa. Pero no se fía. Mientras flexiona la rodilla izquierda, apunta de reojo con la mirada al portón simétrico que se agrieta. ¿Quién lo suturará?

CLAUDIA JAGUARIBE
Fuera de juego
¿Es un montaje?, le pregunté a Jaime cuando me envió la fotografía. No, me respondió. Es Brasil. El de las favelas que serpentean laderas y los rascacielos que conquistan juegos olímpicos. “1000”, se lee en el contenedor cuyo fondo no alcanza la perspectiva de la cámara. Y no sé si son mil las casas que todavía podrían construirse, mil los reales que debe de costar alojarse frente a la costa o mil los niños que, en ese mismo momento, pescan con la caña de la habilidad en las aguas turbulentas de la oscuridad y la podredumbre donde el fotógrafo ha escondido la mitad de una realidad mimetizada tras las banderolas rojiblancas de alguna fiesta en esa parte de Brasil que se monta y se re-monta, aunque no sea un montaje. ¿Ha sido gol? La moviola revela el fuera de juego.

CLAUDIA JAGUARIBE

Fuera de juego

¿Es un montaje?, le pregunté a Jaime cuando me envió la fotografía. No, me respondió. Es Brasil. El de las favelas que serpentean laderas y los rascacielos que conquistan juegos olímpicos. “1000”, se lee en el contenedor cuyo fondo no alcanza la perspectiva de la cámara. Y no sé si son mil las casas que todavía podrían
construirse, mil los reales que debe de costar alojarse frente a la costa o mil los
niños que, en ese mismo momento, pescan con la caña de la habilidad en las aguas turbulentas de la oscuridad y la podredumbre donde el fotógrafo ha escondido la
mitad de una realidad mimetizada tras las banderolas rojiblancas de alguna fiesta en esa parte de Brasil que se monta y se re-monta, aunque no sea un montaje.
¿Ha sido gol? La moviola revela el fuera de juego.

JUANRFABEIRO | FLICKR
Las fuentes aullaron
Si hasta la ventana aullaba. Lo de menos era el perro. A fin de cuentas él había logrado romper un cristal para escapar con un grito onomatopéyico. El problema era la ventana. Una amalgama de cemento y algún otro ingrediente trataban de evitar su fuga. Pero la ventana, era evidente, intentaba desgajarse del muro. Tres de los anclajes parecían querer acompasar el ladrido infinito en busca de libertad. Más fuerte. O tal vez sólo querían darse un garbeo. La cuarta bisagra, la superior izquierda –derecha en función del testigo– había arrojado la toalla. Parecía más anclada. Ese día el perro sacó la cabeza, gritó e incluso maulló. Pero nadie le escuchaba. En el juicio, aseguró que sólo se había asomado a la ventana en busca de los primeros rayos del sol. Ella no testificó. Según fuentes solventes, aunque sin contrastar.

JUANRFABEIRO | FLICKR

Las fuentes aullaron

Si hasta la ventana aullaba. Lo de menos era el perro. A fin de cuentas él había logrado romper un cristal para escapar con un grito onomatopéyico. El problema era la ventana. Una amalgama de cemento y algún otro ingrediente trataban de evitar su fuga. Pero la ventana, era evidente, intentaba desgajarse del muro. Tres de los anclajes parecían querer acompasar el ladrido infinito en busca de libertad. Más fuerte. O tal vez sólo querían darse un garbeo. La cuarta bisagra, la superior izquierda –derecha en función del testigo– había arrojado la toalla. Parecía más anclada. Ese día el perro sacó la cabeza, gritó e incluso maulló. Pero nadie le escuchaba. En el juicio, aseguró que sólo se había asomado a la ventana en busca de los primeros rayos del sol. Ella no testificó. Según fuentes solventes, aunque sin contrastar.

ANDREJ ISAKOVIC | AFP
Y después, cerró la valla
Alguien había dejado la valla abierta. Sólo quedaban él y un perro. Quizá algún niño recogía todavía algún juguete que había perdido mientras dormía. ¿Los esperaba? Empezaba a escribir cuando ha sonado al azar Felicidad de La Cabra Mecánica. Decantarse por música entre lo “optimista” y lo “sentimental” en Rockola.fm depara estas casualidades. ¿Qué música se escucharía cuando este jueves más de 250 familias fueron desalojadas de la barriada Belvil en Belgrado? La valla abierta es el último rastro de la expulsión. Eso y la soledad de los neumáticos reconvertidos en tejas, las bicicletas en las que nadie quiso escapar y la basura apilada. ¿Y después? La información que acompaña a la fotografía indica que la mayoría de la población de estas zona marginales “no tiene documentos de identidad”. ¿Entoncesqué observa el hombre sentado en la silla de ruedas? 

ANDREJ ISAKOVIC | AFP

Y después, cerró la valla

Alguien había dejado la valla abierta. Sólo quedaban él y un perro. Quizá algún niño recogía todavía algún juguete que había perdido mientras dormía. ¿Los esperaba? Empezaba a escribir cuando ha sonado al azar Felicidad de La Cabra Mecánica. Decantarse por música entre lo “optimista” y lo “sentimental” en Rockola.fm depara estas casualidades. ¿Qué música se escucharía cuando este jueves más de 250 familias fueron desalojadas de la barriada Belvil en Belgrado? La valla abierta es el último rastro de la expulsión. Eso y la soledad de los neumáticos reconvertidos en tejas, las bicicletas en las que nadie quiso escapar y la basura apilada. ¿Y después? La información que acompaña a la fotografía indica que la mayoría de la población de estas zona marginales “no tiene documentos de identidad”. ¿Entonces
qué observa el hombre sentado en la silla de ruedas?