ANDREJ ISAKOVIC | AFP
Y después, cerró la valla
Alguien había dejado la valla abierta. Sólo quedaban él y un perro. Quizá algún niño recogía todavía algún juguete que había perdido mientras dormía. ¿Los esperaba? Empezaba a escribir cuando ha sonado al azar Felicidad de La Cabra Mecánica. Decantarse por música entre lo “optimista” y lo “sentimental” en Rockola.fm depara estas casualidades. ¿Qué música se escucharía cuando este jueves más de 250 familias fueron desalojadas de la barriada Belvil en Belgrado? La valla abierta es el último rastro de la expulsión. Eso y la soledad de los neumáticos reconvertidos en tejas, las bicicletas en las que nadie quiso escapar y la basura apilada. ¿Y después? La información que acompaña a la fotografía indica que la mayoría de la población de estas zona marginales “no tiene documentos de identidad”. ¿Entonces
qué observa el hombre sentado en la silla de ruedas?